Prescribir tareas en Terapia Sistémica es un arte y por suerte hasta el arte tiene normas, como puede ser la proporción aurea. En un alarde de redefinición, o reformulación sistémica, las llamamos técnicas, herramientas, tips, etc.
Prescribir para vivir
Las prescripciones son una herramienta que tenemos los terapeutas para dar continuidad, potenciar y apoyar el trabajo entre sesiones.
Éstas pueden resultar útiles desde la primera sesión, en el caso de que no se haya logrado fijar objetivos. Durante las sesiones intermedias, para generar cambios, dirigir las dinámicas relacionales e incluso modificar cómo ven las familias los problemas, o a otros miembros de la misma.
De esta manera, las prescripciones mantiene vivo el trabajo terapéutico, permitiendo la fluidez entre encuentros.
Los prolegómenos, calentar siempre antes de un partido
Antes de prescribir hay que alcanzar el clima adecuado, es decir, tenemos que ganarnos a la familia. Para ello, tenemos que conseguir que se sientan comprendidos por nosotros.

En su consecución, utilizaremos recapitulaciones, síntesis, parafraseos, adaptaremos nuestro lenguaje al suyo y atenderemos a su comunicación no verbal. Tenemos que escucharlos de verdad y conseguir que se sientan reconocidos a través de nuestras palabras.
Siempre hay que tener algún as en la manga
Validar:
A nadie le amarga un dulce y es que es más fácil que colaboren con las prescripciones si antes los hemos validado. Es decir, reconocer los aspectos, intervenciones y cualidades positivas de los miembros, generará un clima positivo y de colaboración. En consecuencia, la familia se sentirá con mayor predisposición a participar en aquello que les propongamos.
¡OJO! Todo aquello que digamos debe ser real y debemos pensarlo, porque si no corremos el riesgo de perder su confianza.
Algo pequeñito:
Es más fácil que la familia participe en una prescripción compleja, si antes le pedimos que hagan algo más fácil y que requiera menos trabajo. Obtener su primer sí, hará que se sientan más comprometidos a darnos el segundo.
Psicología inversa:
Es tan cierto que éste es uno de los términos más utilizados por todas aquellas personas que no son terapeutas, como que solo debemos utilizarla si estamos seguros de la respuesta.

En esta ocasión, pediremos a la familia algo de lo que estamos seguros que se van a negar. Es decir, no nos referimos a aquellas ocasiones en las que vayan a dejar la prescripción a medias. La utilizaremos únicamente cuando sepamos que se van negar en rotundo. De esta manera, se sentirán más comprometidos para decir que sí a la siguiente prescripción.
Ilusión de alternativas:
En ocasiones es determinante para el proceso terapéutico que los pacientes lleven a cabo una prescripción en concreto. Dicha tarea suele ser importante precisamente por la dificultad que presenta la familia para llevarla a cabo.
Para conseguir que se comprometan con la tarea resulta muy útil alterar su foco de atención. Para ello se presentan dos alternativas que parezcan dos opciones diferentes. En realidad ambas cumplirán con los objetivos de la prescripción solo que no lo advertirán.
¡Por ejemplo! En una familia donde el padre y la madre se han separado. Los conflictos parentales acarrean, en ocasiones, el cese de la comunicación entre ambos en contra de los intereses de sus hij@s. Así pues, se plantea al sistema parental dos opciones:
- Comunicarse semanalmente a través del teléfono para compartir información sobre sus hijos.
- Hacerlo a través de whatsapp.
No importa lo que escojan, porque habrán cumplido con el objetivo de recuperar la comunicación respecto al sistema filial.
Después del cómo, viene el qué y el cuándo
Es importante escoger bien sobre qué versará nuestra prescripción. Para ello debe adaptarse a las necesidades y características de la familia.
La mayoría de nosotros hemos escuchado la frase de “cuando te atasques vuelve al inicio”. Durante las primeras sesiones, la familia se presenta a sí misma y al problema y por eso resulta tan importante. Al volver al inicio nos reencontramos con la familia. De esta manera, las prescripciones deben ser planteadas en función de los problemas presentados por la familia:
- Hechos son amores: Cuando la familia presente el problema en función de algo que ocurre o que no ocurre, se realizan prescripciones directas.
¡Ejemplo!
“Un día a la semana cada uno realizará una actividad que no incluya al otro miembro de la pareja. Al mismo tiempo, escogeréis otro día para realizar una actividad que decidáis en común."
- Déjame que te cuente: Si la problemática familiar está relacionada con la forma en la que experimentan los acontecimientos, lo más recomendable es utilizar prescripciones indirectas.
Los reencuadres, también son recomendables en familias resistentes o cuando indican que los síntomas por los que acuden son involuntarios.
¡Ejemplo!
“Para la próxima sesión, anotareis aquellos aspectos de la pareja que no queréis que cambien”
¿Y fuera de la terapia?
Este es posiblemente el post publicado hasta el momento más claramente orientado a la Terapia Familliar, sin embargo, en otros ámbitos de la intervención psicosocial, también podríamos prescribir tareas si fuera necesario. Eso sí, es importante que el grado de compromiso con la intervención sea alto.
Podríamos usarlo, por ejemplo, en un caso en que unos padres solicitan ayuda explícitamente al centro educativo, siendo la persona que prescribe la tutora, orientadora o parte del equipo directivo del centro. Todo depende de los objetivos y de la relación que se establezca en la consecución de los mismos.
Eso sí, como hemos visto, este tipo de herramienta requiere de cierta continuidad. No tiene mucho sentido prescribir tareas que no vayan a ser revisadas, pues la motivación por llevarlas a cabo será baja y no pasarían de ser un simple consejo profesional.
