No me salían las cuentas. Se suponía que tenía que terminar la carrera ese cuatrimestre y me faltaban unos créditos para licenciarme. _A ver qué tal esto de la Terapia Familiar._ Pensé. _Coincide el horario con Psicofarmacología, pero si no es muy difícil me la saco por libre.
Entré a una clase de no más de 30 personas. Sólo había sitio en primera fila. _Espero que no se fije en mí. Soy una intrusa.
_Hoy vamos a hacer una simulación._ Dijo la profesora._ ¿Alguna voluntaria para hacer de hija?.
Por supuesto no iba a ofrecerme, ni siquiera estaba matriculada.
_Venga, no seáis tímidas. Alguna que haya discutido alguna vez con su madre._ Silencio absoluto y miradas escurridizas. _No me lo creo. ¿Nadie?
Escribió mi nombre en la pizarra acompañado de lineas que conectaban a otros nombres, me pregunté qué sería aquello. Quizás no había sido una buena idea entrar a clase sin permiso.
_Esta bien, pues alguien que se llame como nuestra consultante. ¿Alguna Sara en clase?
No podía ser. _¡qué vergüenza!_ Pensé_ Voy a disimular. Es un nombre común, seguro que hay alguna más._ Miré de reojo. Nadie. O levantaba la mano, o me olvidaba de matricularme en esa asignatura. _Total..._ Me dije a mí misma. _Coincide con Psicofarmacología.
_¡Qué suerte hemos tenido!
_ Y qué idiota soy._ Pensé.
Lo siguiente que pasó lo recuerdo como en una especie de trance. No sé cuánto duró la simulación. Comencé con una risa floja y terminé conmovida, a punto de llorar, con el corazón encogido y la mente como un caballo desbocado. Y aquel caso ni siquiera tenía que ver conmigo...
_¿Pero qué ha sido esto? ¿Esto es terapia? Yo quiero sentarme ahí. Quiero saber más de esto. A la mierda psicofarma!
Era Terapia, sí, no la que yo conocía. Era Terapia Sistémica y me acababa de atrapar para siempre.
Una historia de Sara González Cuesta
Nos gusta escuchar historias. Todas tenemos ese recuerdo de cómo tal o cual detalle determinó nuestro camino de la forma más imprevista. Por eso hemos querido organizar un concurso con el pretexto de los 1000 likes en Facebook, para escuchar tu historia.
No tiene que ser una gran historia, prueba con alguna que conecte con las demás criaturas macroscópicas. Y si les gusta, te llevas un ejemplar de "Teoría de la comunicación humana".

