Comparación entre terapia online y presencial: evidencia científica general y hallazgos en el modelo sistémico-relacional
En las últimas dos décadas, la investigación sobre psicoterapia online ha crecido exponencialmente, especialmente desde la pandemia de COVID-19. Los estudios comparativos entre terapia online y presencial se centran principalmente en dos dimensiones: la alianza terapéutica (vínculo entre paciente y terapeuta) y la eficacia clínica (reducción de síntomas, satisfacción y adherencia al tratamiento). En general, la literatura científica sugiere que la terapia online puede ser tan efectiva y relacionalmente sólida como la presencial, siempre que se cuente con condiciones técnicas y contextuales adecuadas.
Alianza terapéutica en formatos online vs. presenciales
Numerosos estudios y meta-análisis coinciden en que la calidad de la alianza terapéutica no difiere significativamente entre los dos formatos. Un meta-análisis de 18 estudios (Seuling et al., 2024) encontró equivalencia estadística entre la alianza en terapia por videoconferencia y en terapia presencial (Seuling et al., 2024). Revisiones más amplias han confirmado que pacientes y terapeutas tienden a valorar la conexión emocional y el trabajo conjunto con puntuaciones similares en ambos contextos (Greenwood et al., 2022).
Aun así, algunos estudios (Mercadal Rotger & Cabré, 2022) reportan puntuaciones algo más altas en la modalidad presencial, especialmente en terapeutas con menor experiencia digital. Esto no implica una menor capacidad relacional en la terapia online, sino la necesidad de formación específica en competencias telepsicológicas para mantener el mismo nivel de conexión y presencia emocional a través de la pantalla (Mercadal Rotger & Cabré, 2022).
Eficacia terapéutica: resultados clínicos, satisfacción y adherencia
- Resultados clínicos: Diversos meta-análisis demuestran que la terapia cognitivo-conductual online logra resultados equivalentes a la presencial en trastornos de ansiedad y depresión (Esfandiari et al., 2021; Karyotaki et al., 2022). Las diferencias detectadas en algunos estudios se deben más a factores de diseño o características de los pacientes que al formato en sí.
- Satisfacción del paciente: La mayoría de los pacientes reportan niveles altos de satisfacción y sensación de apoyo en ambos formatos (Lippke et al., 2021). Algunos valoran especialmente la comodidad y la accesibilidad del formato online, mientras que otros prefieren la sensación de cercanía física de las sesiones presenciales.
- Adherencia al tratamiento: Los datos son mixtos. En programas online bien estructurados y con contacto frecuente del terapeuta, las tasas de abandono son similares o incluso menores que en formato presencial. En cambio, las intervenciones auto-guiadas tienden a mostrar más deserciones (Karyotaki et al., 2022).
En conjunto, la evidencia disponible indica que la eficacia terapéutica general de las intervenciones online es comparable a la de las presenciales en la mayoría de los trastornos psicológicos estudiados.
Enfoques actuales de la investigación en psicoterapia online
- Ampliación de poblaciones y contextos: La investigación se extiende más allá de los trastornos comunes (ansiedad, depresión), incluyendo adicciones, dolor crónico, terapia infantil y terapia de pareja/familiar (Greenwood et al., 2022).
- Innovaciones tecnológicas: Se estudian modalidades como la terapia por texto o correo electrónico (van Lotringen et al., 2021), las apps de seguimiento, la realidad virtual y los chatbots de apoyo emocional.
- Procesos y vínculo terapéutico digital: Se investiga cómo mantener la presencia, la empatía y la comunicación no verbal a través de la pantalla, y se desarrolla el concepto de alianza terapéutica digital, que incluye la relación con las herramientas tecnológicas (Eichenberg et al., 2022).
Investigación específica dentro del modelo sistémico-relacional
En el ámbito de la terapia sistémico-relacional —que incluye enfoques como la terapia narrativa, centrada en soluciones, estratégica o estructural—, la investigación comparativa entre formatos presencial y online ha comenzado a consolidarse en los últimos años. Estos estudios buscan determinar si la eficacia, la alianza terapéutica y los procesos relacionales se mantienen equivalentes al trasladar la práctica sistémica al entorno digital.
Eficacia comparada
Un meta-análisis de 2025 (Erasmus et al., 2025) recopiló los ensayos clínicos disponibles que comparan terapia sistémica presencial y digital. En el 75 % de las medidas no se encontraron diferencias significativas en los resultados clínicos, mientras que un 18 % favoreció la modalidad online y un 5 % la presencial. Los autores concluyen que la evidencia apunta a una eficacia similar en ambos formatos, aunque es necesario ampliar el número de estudios controlados.
En el caso de la terapia centrada en soluciones, un ensayo controlado con estudiantes universitarios con ansiedad mostró que las sesiones por videoconferencia lograron reducciones de síntomas equivalentes a las sesiones presenciales (SFBT Trial, 2022). En la terapia de pareja, investigaciones comparando intervenciones presenciales y por videollamada también encontraron mejoras similares en la satisfacción con la relación y la salud mental individual (Johnson et al., 2021).
En cuanto a la terapia narrativa, un estudio de 2025 con mujeres con infertilidad demostró que un programa breve online basado en narrativas personales mejoró significativamente la imagen corporal y la satisfacción sexual frente a un grupo control (Taleghani et al., 2025), lo que sugiere la viabilidad de este enfoque en formato virtual.
Alianza terapéutica y procesos relacionales
En los estudios sistémicos, la alianza terapéutica —a menudo múltiple, al involucrar a más de un miembro del sistema familiar— se ha mantenido estable entre formatos. En terapia de pareja por videoconferencia, las puntuaciones de alianza incluso mejoraron con el tiempo en ambos grupos (Johnson et al., 2021).
No obstante, investigaciones cualitativas señalan matices importantes. Durante la pandemia, familias que continuaron su terapia sistémica online describieron las sesiones como menos “inmersivas” y con mayor riesgo de distracción, pero también destacaron ventajas como la continuidad del tratamiento, la inclusión de miembros distantes y una mayor autonomía familiar en el proceso terapéutico (Guedj et al., 2025).
Desde la mirada de los terapeutas, trabajar online modifica la posición relacional: al situarse “fuera” del espacio familiar, el profesional pasa a observar más y dirigir menos, lo que puede favorecer la participación equilibrada de todos los miembros del sistema. Este cambio ha sido interpretado tanto como un desafío para mantener la cohesión como una oportunidad para fortalecer la autoorganización del sistema.
Conclusiones y vacíos en la literatura sistémica
- Eficacia comparable: Las terapias familiares, de pareja, narrativas y centradas en soluciones online muestran resultados clínicos equiparables a los presenciales.
- Alianza terapéutica sólida: Los vínculos de colaboración y confianza se mantienen en niveles similares, aunque el formato requiere ajustes en la comunicación y el manejo de la presencia digital.
- Procesos relacionales reconfigurados: La videoterapia redistribuye el control en el sistema familiar y puede facilitar la implicación de todos los miembros.
- Vacíos de investigación: Faltan estudios controlados que analicen cada subenfoque sistémico por separado y que determinen en qué contextos resulta más ventajoso cada formato.
En síntesis, la terapia sistémico-relacional online se consolida como una alternativa válida y efectiva, capaz de sostener la alianza y la eficacia clínica sin comprometer los principios relacionales del modelo. Aun así, la investigación actual subraya la necesidad de seguir profundizando en cómo optimizar las dinámicas sistémicas en entornos digitales y qué condiciones facilitan la experiencia terapéutica más rica para cada tipo de sistema.
Referencias
- Seuling, P. D., et al. (2024). J Telemed Telecare, 30(10): 1521-1531.
- Greenwood, H., et al. (2022). JMIR Ment Health, 9(3): e31780.
- Mercadal Rotger, J., & Cabré, V. (2022). JMIR Ment Health, 9(5): e36775.
- Esfandiari, N., et al. (2021). Int J Prev Med, 12: 153.
- Karyotaki, E., et al. (2022). NPJ Digital Medicine, 5(1): 15.
- Lippke, S., et al. (2021). J Med Internet Res, 23(11): e31274.
- Eichenberg, C., et al. (2022). Internet Interventions, 29: 100556.
- van Lotringen, C. M., et al. (2021). Front. Digit. Health, 3: 689750.
- Erasmus, A., et al. (2025). Family Process, 64(2): 210-225.
- Johnson, M., et al. (2021). Journal of Couple & Relationship Therapy, 20(4): 312-329.
- Taleghani, F., et al. (2025). Reproductive Health, 22(1): 47-58.
- Guedj, P., et al. (2025). Frontiers in Psychology, 16: 1623459.