Es habitual, desde cualquier modelo, que se aconseje evitar juzgar a los consultantes, generalmente para conseguir apertura y colaboración. Desde una perspectiva sistémica los juicios directamente no tendrían el menor sentido.
Lo podríamos ver de la siguiente manera:
Si detectamos que estamos juzgando a una persona, o una situación, es que no estamos aplicando bien nuestras herramientas de evaluación sistémica.
Podríamos pensar que es una tendencia inevitable, pero cuando alcanzamos una visión suficientemente clara del problema que nos traen, deberíamos comprender que la conducta a extinguir, sea cual sea, es sencillamente la menos mala de las opciones posibles.
Lo que nos debería llevar a una visión del tipo "¿Cómo no se va a comportar Raúl de este modo?", aún cuando ese comportamiento haga sufrir a otras personas o incluso a sí mismo.
No se trata de justificarlo todo, sino de alcanzar una visión tal, que ese comportamiento tenga un sentido adaptativo.
Una pregunta que puede ayudarnos a manejar esta forma de verlo sería:
¿Qué consecuencias negativas tendría para los miembros del sistema que el consultante dejase de hacer X? Siendo X esa conducta que se pretende eliminar.
Pongamos un ejemplo más concreto para verlo con mayor claridad:
¿Qué consecuencias negativas tendría para los compañeros de dormitorio de Raúl, que dejase de escaparse a media noche para fumar?

En ocasiones, esas consecuencias están influyendo, pero son invisibles y nuestro trabajo es construir hipótesis sobre estos y otros aspectos, que nos ayuden a comprender para qué se mantienen las respuestas disfuncionales, es decir, qué se consigue evitar o mantener comportándose de esa determinada manera.
Puede que Raúl no se esté comportando de ese modo con intención de salvaguardar el equilibrio en el grupo, pero las consecuencias de su comportamiento están alimentando de algún modo un mecanismo en el que él, o alguno (si no todos) de sus compañeros pueden salir beneficiados.
Si no encontráramos respuestas coherentes deberíamos ir más allá:
¿Cómo influiría sobre sus cuidadores que Raúl dejara de escaparse? Las respuestas pueden encontrarse a distintos niveles, incluso simultáneamente. La cuestión es que el balance entre las consecuencias positivas y negativas acaba compensando que se mantenga esa conducta.
O dicho de otro modo, si Raúl corrigiera ese comportamiento, él, o alguna otra persona, perdería algo valioso.
Este modo de verlo cambia nuestra posición frente al problema. Si el esquema es: "Raúl tiene problemas de conducta", el juicio está hecho de antemano y tenemos poco margen de acción, más allá de imponer disciplina.