
Antes de definir la Psicología Sistémica en contraposición al modelo médico, vamos a detenernos a aclarar a qué nos referimos con modelo médico.
El modelo médico está basado en la nosología, una forma de conocimiento que divide los trastornos en distintas categorías. Estos trastornos se manifiestan a través de signos y síntomas y se distinguen unos de otros mediante el diagnóstico diferencial.
La psicología clínica “convencional” se ha ajustado desde sus inicios al modelo médico para alcanzar su prestigio y legitimidad. Copiando de la medicina los siguientes elementos:
- La hiperespecialización. No es raro encontrar psicoterapeutas expertos en campos muy específicos, como alcoholismo, ansiedad, etc.
- La uso de nomenclatura médica como paciente, síntoma, etc.
- El formato de consulta, que sugiere unas pautas de comportamiento implícitas, es decir, propone un tipo de relación médico-paciente de naturaleza similar a la que encontramos en consultas médicas.
- Y hemos dejado para el final la más importante: El uso de clasificaciones diagnósticas como la CIE o el DSM.
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Las clasificaciones diagnósticas más prestigiosas y reconocidas a nivel internacional son:
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Desde el punto de vista del usuario, es habitual que sientan alivio cuando encuentran a un/a profesional que le dice por fin “qué tienen”. De alguna manera, legitiman su sufrimiento (o el de un familiar) con un diagnóstico, susceptible de ser erradicado, como si de un virus se tratase. Este fenómeno se produce independientemente de que se utilicen o no tratamientos psicofarmacológicos.
Pescando barracudas
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Pescando barracudas: Pragmática de la Terapia Sistémica Breve es el título de un libro de Joel S. Bergman (1987). Las barracudas son, metafóricamente hablando, las familias difíciles que llegan a la consulta con un historial de más de cinco años de intentos terapéuticos fallidos. En los términos humorísticos del autor, son "las familias asesinas que devoran a sus terapeutas” |
Es una práctica común que nos derivemos casos entre colegas, ya sea por falta de feeling entre consultantes y profesional, o porque el problema queda estancado y no hay señales de cambio. Ambas causas podrían ser dependientes y, de hecho, es lógico pensar que así sea.
En los servicios sociales esto ocurre más a menudo todavía. Donde un único caso suele pasar de unas manos a otras por razones de protocolo, filtros, traslado de residencia y otras cuestiones administrativas.
Suele ocurrir que llegan a la consulta de un terapeuta sistémico aquellos casos que han pasado por infinidad de profesionales, con la dificultad que ello conlleva:
- Falta de motivación.
- Expectativas excesivamente altas, o todo lo contrario.
- Confrontación de cualquier propuesta
- Etc.
Lo más característico es una mezcla de todo ello, que invade la entrevista de ese aire de: “Ya sé por dónde vas”.
Las razones de que lleguen allí como última opción pueden ser varias:
- Que la sistémica aporte una visión diferente.
- Que los métodos resultan menos comunes y la gente puede tener la sensación de estar probando algo distinto.
Equivalencia con la medicina interna
Este fenómeno que se produce, podríamos asemejarlo con lo que ocurre en la especialidad de medicina interna. Es una de las especialidades menos demandadas por los médicos residentes, junto con la de médico de familia. Posiblemente por esa falta de especialización, que culturalmente implica cierto desprestigio.
Un médico internista está capacitado para manejar la gran mayoría de las patologías que llegan al hospital, sin embargo el uso que se le da en el sistema sanitario es para hacerse cargo de todos aquellos casos clínicos que escapan de las competencias de los especialistas o que presentan varias patologías a la vez.
¿Por qué no formar al groso de los médicos en la especialidad de medicina interna y dejar un porcentaje mínimo de especialistas que sirvan de apoyo? Manuel Pérez Miranda, catedrático de Patología Médica de la Universidad de Badajoz señala:
“La medicina interna es la especialidad que ofrece a los pacientes adultos atención integral de sus problemas de salud. No obstante, parece que no es atractiva para las nuevas generaciones. Los nuevos MIR prefieren cardiología, endocrinología o digestivo antes que medicina interna. Es una de las especialidades más necesitadas de médicos, debido a que se orienta hacia una atención integral: el 46% de los pacientes que atiende tienen más de cuatro patologías frente a un 11% que sólo presentan un proceso.”
Desde este punto de vista, podemos decir que el Internista (médico especialista en medicina interna) es como el sistémico entre los psicoterapeutas.
P aradójicamente, a la vez que la mayoría de los psicoterapeutas tratan de acogerse al modelo médico, la Organización Mundial de la Salud (2012) se inclina por utilizar la metodología sistémica a la hora de diseñar programas de intervención e investigación científica, para ello ha creado la Alianza para la Investigación en Políticas y Sistemas de Salud |


