Otra de las teorías influyentes para la Sistémica es la Teoría de la cooperación, de Robert Axelrod (1984). Un matemático especializado en ciencias políticas al que debemos la aplicación de la teoría de juegos, de origen económico, a las ciencias sociales y a la política.
Orígenes de la Teoría de la cooperación
La teoría de juegos
Entre los años 40 y 50, durante la guerra fría, a raíz de los trabajos de John von Neumann (1944) y John Nash (1949), se produjo un giro radical en las bases de la economía. Hasta ese momento la teoría económica se fundamentaba sobre la siguiente premisa de Adam Smith (1776) :
“El interés individual conduce a los seres humanos, como si fueran guiados por una mano invisible, hacia la consecución del bien común.”
Este giro al que nos referimos se conoce como Teoría de Juegos. La idea en la que se basa sería la siguiente:
El interés individual, el egoísmo y la racionalidad a la hora de tomar decisiones, conducen a los seres humanos a una situación no óptima.
En este vídeo puedes ver un fragmento de la película "Una mente maravillosa" donde se escenifica cómo Nash gestó esta idea, que más adelante le supondría un premio nobel de economía.
Los trabajos de estos matemáticos llevaron al profesor de Nash, Albert W. Tucker (1950) a definir el famoso "Dilema del prisionero", que en seguida dio un salto de la teoría económica a las ciencias sociales.
El dilema del prisionero
La enunciación clásica del dilema del prisionero es:
La policía arresta a los dos sospechosos de un crimen, que presuntamente han cometido juntos. Lo primero que hace es separarlos para que no puedan hablar entre ellos.
Como no hay pruebas suficientes para condenarlos, visita a cada uno por separado y les ofrece el mismo trato.
- Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, 10 años, y el otro (llamémoslo "el chivato") será liberado.
- En el caso de que ambos confiesen, los dos serán condenados a 6 años.
- Si ambos lo niegan, los encerrarán durante seis meses por un cargo menor.
¿Te suena de algo? Seguro que has visto una escena semejante en alguna película o serie. A día de hoy forma parte de la cultura popular.
Volviendo a Axelrod (1986), su libro “La evolución de la cooperación: El dilema del prisionero y la teoría de juegos” es un análisis original que cambió la manera en la que los expertos ven la cooperación. Sus ramificaciones se aplican a individuos, países e incluso a formas de vida no pensantes, pero cooperadoras, como las bacterias.
Axelrod organizó dos torneos repetidos del dilema del prisionero con programas informáticos concebidos por teóricos del juego, científicos y otros expertos. Los resultados de los torneos confirmaron que la cooperación es siempre una mejor estrategia a largo plazo que la traición y, por eso la evolución la ha favorecido.
El torneo:
Se convocaron a varios conocedores de la Teoría de juegos de diversas áreas del conocimiento. Debían presentar una estrategia para participar en un torneo computarizado del dilema del prisionero iterativo.
(Iterativo significa que se repite muchas veces)
Cualquier estrategia presentada se enfrentaría contra todas las demás estrategias, contra sí misma y contra una estrategia llamada “azar”.
Cada enfrentamiento consistía de 200 jugadas. El objetivo era maximizar las ganancias totales, no los “mano a mano” ganados. En otras palabras, lo importante era obtener la mayor puntuación global, no ganar cada partida individual.
La estrategia ganadora del torneo fue la conocida como Toma y daca (TIT FOR TAT). Consiste en comenzar cooperando y a partir de la segunda jugada, hacer lo mismo que hizo el oponente en la jugada anterior. Así de simple.
Aquí tienes un juego super mono que lo explica paso a paso con el que podrás experimentar, incluso probar tus propias estrategias.
Conclusiones que sacaron:
Es imposible ganar una partida individual con esta estrategia. Sin embargo los resultados globales son, tras numerosas réplicas del experimento, la que mejores resultados obtiene.
En la naturaleza se pueden observar abundantes ejemplos de cooperación. Hay que distinguirlo de la simbiosis pues, más allá de un beneficio mutuo, la cooperación implica una pérdida a corto plazo.
En este ejemplo, el cocodrilo podría comerse al pajarillo (y le encantaría hacerlo) aun así, opta por perdonarle la vida y disfrutar del servicio de odontología a largo plazo.
En las relaciones humanas podemos encontrar numerosísimos ejemplos que surgen en la vida cotidiana.
En este vídeo, el propio Axelrod explica brevemente la Teoría de la cooperación y el Dilema del prisionero y se extraen las consecuencias a nivel social de esta teoría.
Cómo se comportan las personas reales ante el dilema del prisionero
Si te estabas preguntando cómo te comportarías ante un dilema así. Un estudio recientemente publicado en la revista Science Advances realizado con personas reales (no simulaciones ni estrategias) mostró que los participantes se agrupan en 4 tipos de comportamientos:
- Optimistas, van a por el mayor premio y esperan cooperación (20%)
- Pesimistas, actúan justo al revés (30%)
- Envidiosos, intentan siempre ganar más que los oponentes (21%)
- Confiados, siempre cooperan (17%)

Repercusiones
Las repercusiones de esta teoría sobre la intervención psicosocial son amplias. Es habitual insistir en la colaboración bidireccional entre usuarios y profesionales, más allá de una cuestión de modales. Supone un indicador del éxito que pueda llegar a tener determinada intervención. Además, rompe con la idea de que haya que llevar la colaboración al extremo, aceptando cualquier exigencia por parte de los usuarios.
Esta teoría respalda a nivel empírico la estrategia de toma y daca, es decir, comenzar siempre cooperando, a través de comportamientos que favorezcan a la relación, en detrimento del beneficio personal, para, en adelante, responder sistemáticamente del modo en que se comporte la otra parte, sea cual sea la “dirección” de su comportamiento.
De este modo se establece un patrón comunicativo estable que amplía las posibilidades de estrechar una relación colaboradora. Es decir, ambas personas aprenden que colaborar en beneficio de la relación resulta más rentable que traicionar al otro.
Autores como de Shazer (1984; 1981) han dedicado parte de sus obras a interpretar esta teoría en el marco de la terapia.
